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No es noticia todo lo que reluce: estos algunos de los más sonados bulos de Asturias que han circulado por las redes sociales

«Gijón en vivo (04-02-2017)», rezaba aquel vídeo en el encabezamiento. Lo compartió, entre otros muchos, una usuaria de Facebook y lleva más de 25.000 reproducciones. Ha sido rebotado en más de seiscientas ocasiones, y ha tenido un enorme éxito por su impacto: Se ven olas enormes saltar el Muro, en Gijón, y empapar a los incautos viandantes. El único problema es que aquel día, en Gijón, ni siquiera hacía mal tiempo: el vídeo en cuestión tenía 3 años. Correspondía, en realidad, a los temporales que en 2014 azotaron la costa asturiana.

Es prácticamente imposible rastrear el origen de estas pequeñas falsedades, en general sin mala intención, pero que corren como la pólvora: grandes temporales, fenómenos paranormales y relatos casi increíbles que antaño se propagaban lentamente en forma de leyendas urbanas y que hoy, merced a las redes sociales, pueden convertirse en auténticas películas en cuestión de minutos, gracias a la viralidad del medio, al efecto teléfono roto (la historia se deforma un poco cada vez que se vuelve a contar) o, sencillamente, a las ganas de pasar un buen rato. Aquí reunimos algunas de las más señaladas.

La gaviota que se llevó un perro de la playa de San Lorenzo

Hace tan solo unas semanas empezaba a circular por las redes la historia de una gaviota que se había llevado un yorkshire de la playa de San Lorenzo, en Gijón. La primera versión de esta historia se encuentra con facilidad en un foro de Internet, exactamente con el detalle de la raza del perro, solo que ubicada en Cádiz. Lo contaba una usuaria en el año 2012, subrayando, como es habitual en estos casos, que se lo había contado una vecina que a su vez había presenciado el espeluznante episodio en primera persona.

Algunos usuarios le indicaban, de mano, que es imposible que una gaviota se lleve nada con las patas porque no tiene garras, momento en el cual la historia empieza a deformarse hasta hacer afirmar a la fuente original que se había llevado al perro con el pico. A partir de ahí, el bulo empezó a saltar hasta llegar a Asturias.

Melendi ha muerto

Luis Miguel, Raphael o Lady Gaga son personajes a los que Twitter «mata» con enorme regularidad. Un par de veces al mes, en momentos de ocio, empiezan a rodar por las redes las noticias del fallecimiento de alguna cara conocida; entre todos ellos hay un asturiano que descolla por encima del resto: Melendi.

La última vez que Melendi «murió» fue en 2015, cuando el pésame por su desaparición llegó a ser uno de los asuntos más comentados en la red social. Obviamente, estaba vivo pero, como se advertía desde su compañía discográfica, ya ni siquiera pierden el tiempo en desmentirlo o tomárselo a mal.

Antorchas y satanismo en Deva

No hay mejor caldo de cultivo para una leyenda urbana en condiciones que una pequeña parte de verdad. En el año 2008, empezó a llamar la atención de los internautas (y de la Policía Nacional) una cruz de unos 15 metros de altura en el Alto del Infanzón. Pertenecía a una casa, que a su vez era una residencia geriátrica supuestamente gestionada por un grupo ultrarreligioso. Había, detrás, agujeros en la gestión económica y un secretismo palmario, pero un par de puertas cerradas y aquella cruz de 15 metros fueron todo lo que Internet necesitaba para organizar su propia película de terror un par de años más tarde.

Un par de chavales fueron a llamar la puerta y acabaron huyendo despavoridos… por la presencia de un caballo en la finca de al lado. Colgaron el vídeo de su andanza: entre 2011 y 2012, en varios foros se concitaron usuarios que aseguraban haber ido, con todo tipo de resultados. El más estrafalario, uno que afirma haber sido perseguido por ocho encapuchados con antorchas.

Fantasmas y otras salsas

Y así es como llegamos a los reyes de los bulos en Internet: fantasmas, espíritus y otras salsas. Hace una década, con el «boom» de programas de televisión y radio sobre misterios y fenómenos paranormales, Asturias tuvo su correspondiente ración de leyendas, en este caso sustentadas en lo solitario de parajes muy concretos y el hambre de creer en algo más allá de nuestro entorno.

El reinado lo tuvo, durante años, la antigua casa cuartel de Aboño, que en 2006 llegó a atraer la atención del programa Cuarto Milenio. La presencia de espíritus, afirmaba uno de los interesados en el fenómeno, se basaba en la coincidencia de varios testimonios y acontecimientos, léanse las vivencias de una joven y de un fontanero y la muerte de un toxicómano (por sobredosis). El propietario de la casa, con todo, lo único «paranormal» que vivió en ella fue la sistemática desaparición de leña y bienes al haberse publicado que estaba abandonada.

Segunda, por sus características, era la Laboral, en su periodo de abandono previo a 2007, cuando se inauguró Laboral Ciudad de la Cultura y Laboral Centro de Arte. En ese tiempo, se habían producido ouijas y algunos rituales —estos sí, confirmados, como los que han costado la vida a pavos reales y otra fauna del Parque de Isabel la Católica para ritos de santería—, pasto ideal para historias sobre apariciones de niños, bedeles fantasma y voces del más allá.

Y la última, también promovida por el programa de televisión de Iker Jiménez, tiene que ver con la consabida niña del telar del Teatro Campoamor de Oviedo. Nunca nadie la ha visto, ni escuchado, ni sentido. Claro que no hay teatro que no tenga su fantasma —Jovellanos, Palacio Valdés y el propio de la Laboral siempre han gozado de sus leyendas—; igual que no hay redes sin sus mitos.