pufistas

Sistemáticos y organizados, la semana pasada se hacían célebres por uno de los mayores sinpas que se recuerdan en España: más de cien invitados a un bautizo en Bembibre (León) echaban a correr antes de los postres sin abonar la factura. Este grado de organización dista mucho del mero impulso, pero no son pioneros: he aquí algunos de los más elaborados, sonados y estrafalarios planes para no pagar la cuenta de Asturias en tiempos recientes.

 

Volver al lugar de los hechos

Ocurrió un sábado de noviembre de 2011 en Cimavilla, en Gijón. Tres amigos se dieron un homenaje en un restaurante del barrio alto a base de marisco, tapas y chupitos. Al acabar de comer, uno se fue primero; otro, después; y finalmente el tercero, en una sibilina operación de escape con un pequeño error de cálculo: uno de ellos se dejó la cazadora en el establecimiento.
Al parecer, el homenaje y las horas previas habían sido tan intensas que, ni corto ni perezoso, el que se había olvidado la cazadora tampoco era consciente de lo ocurrido, y volvió a buscarla. Allí le esperaba la Policía, que procedió a detenerle: la cuenta ascendía a 401 euros, justa y exactamente un euro más que la cuantía legalmente prevista para que el hecho pasase de ser falta a ser delito.

 

Los «fumadores» de Oviedo

En enero de ese mismo año, y durante casi un mes, cuatro jóvenes de Oviedo emprendieron una ruta por establecimientos hosteleros de la zona que los acabaría llevando a juicio por varios delitos y faltas al año siguiente. Empezaron por darse un homenaje en San Esteban de las Cruces a mediados de enero, y sencillamente saltaron por una ventana para darse a la fuga sin abonar la cuenta, con tan mala fortuna que en su huida agredieron a un camarero y causaron desperfectos en un radiador.
A los pocos días, se «refinaron», usando la técnica que emplearían en lo sucesivo, hasta su captura: salir a fumar. Con la excusa del preceptivo cigarrillo tras el ágape, desaparecían para no volver.

 

La matrícula misteriosa

Corría agosto de 2010 cuando un vecino de Gijón acudió a repostar a la gasolinera de Tremañes. Una vez allí, llenó el depósito y se fue sin más: no pudo ser localizado. Volvió a hacer lo mismo en otras tres ocasiones, en el mismo lugar, aquel mes, hasta que la Policía Nacional se dio cuenta de que siempre era el mismo vehículo con un número de matrícula distinto, que impedía su identificación. Al cabo, realizaron varias combinaciones posibles y acabaron por cuadrar el modelo con los números: se ocupaba de cambiarlos de orden para evitar ser identificado. Fue detenido.
Mucho más tiempo tardó la Guardia Civil en dar con el hombre que hizo lo mismo en Avilés hasta hace dos años, aunque en su caso se servía de matrículas robadas a otros vehículos para evitar ser reconocido. Concretamente, se le acusó de haber estado empleando este método durante tres años, hasta que el cruce de imágenes de seguridad posibilitó su detención.
Con todo, en 2015 se publicó que este es uno de los «sinpas» más corrientes: cada día se producen más de cien.

 

Justina y Ana Belén

Ningún repaso a la historia reciente del «sinpa» en Asturias estará completo sin Justina y Ana Belén, madre e hija, vecinas de Gijón, que se hicieron tremendamente conocidas en el año 2013 por estafar miles de euros en restaurantes, acosar a un abogado, hacer a la hija pasar por novia de un diputado e intentar apropiarse de toda clase de artículos sin pagar. Fueron condenadas dos años después por las estafas a restaurantes, pero aún tenían otra abultada deuda con un frutero de Lugones que las puso al borde del ingreso en prisión en 2016. Contaban, además, con la condena por haber llamado al abogado hasta cien veces al día.
Concretamente, madre e hija llegaron a acumular una deuda de en torno a seis mil euros con cuatro establecimientos de Gijón aduciendo que su chalé del acomodado barrio de Somió estaba en obras y tenían que comer fuera. Tal chalé nunca existió: quedó probado que se escondían en portales de la céntrica calle Corrida para hacer ver que estaban residiendo allí temporalmente y tenían una posición acomodada.