Pleno invierno. Lluvia, viento, frío. Llegas a casa después de una larga jornada, aterido y con un objetivo en la cabeza: meterte bajo el nórdico de tu cama y no salir hasta el día siguiente. Pero, oh, el deber te llama. Toca recoger la casa, hacer la comida para toda la semana, lavar ropa, etcétera. Y tú estás ahí, sin poder mover siquiera las manos por culpa de los dos grados que había en la calle.

Tranquilo. Tenemos la solución. Y no puede ser más barata y sencilla. Solo necesitas un rato y el resto de tus tardes serán un placer cuando llegues a tu hogar. Con un poco de fieltro u otro tipo de tela, unas tijeras, silicona, aguja e hilo haremos las fundas. Luego se mete un poco de arroz dentro y… ¡voilà! Luego se mete al microondas y, teniendo cuidado para que no queme, lo puedes emplear para calentarte las manos o los pies.

Además te servirá para calmar algún dolor muscular e, incluso, en verano, justo para lo contrario: metiéndolo en el congelador servirá para enfriar.