El romanticismo no entiende de fechas ni lugares. Cualquier día, en la ciudad, en la playa o la montaña es el adecuado para decir (y demostrar) el amor, la confianza y el respeto. Pero, no nos engañemos, hay algunos momentos que invitan a hacerlo más que otros y también hay lugares que por su paisaje, por su luz o por las emociones que evocan parecen más adecuados para ello. Aquí van algunas propuestas de enclaves asturianos que hacen de la región un lugar ideal para compartir el próximo San Valentín.

1. Covas d’Andía (El Franco)

Se trata de una singular formación rocosa modelada, sobre todo, por la intensa actividad de minería romana que se dio en la zona durante los siglos I y II d. C. Los grandes socavones que pueden verse durante el recorrido son producto del vaciado ocasionado al arrastrar, con la ayuda del agua canalizada desde las montañas, las rocas y sedimientos auríferos. La densa vegetación que hoy domina el enclave lo convierten en un lugar de gran atractivo, ideal para compartir en pareja. La visita es guiada y requiere cita previa.

2. Costa Occidental (Cudillero y Valdés)

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El faro de Cabo Vidío o el de Cabo Busto, la playa del Silencio o las rutas al borde del acantilado. Son muchas las posibilidades que ofrece el Paisaje Protegido de la Costa Occidental para compartir en pareja. Se trata de una franja costera de más de 30 kilómetros comprendidos entre Cudillero y Valdés que conserva paisajes naturales de gran belleza, ideales, además, para disfrutar en cualquier época del año.

3. Carbayera’l Tragamón (Gijón)

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Es un bosque de robles centenarios en gran estado de conservación, lo que le mereció la calificación de espacio protegido. Localizado en la parroquia gijonesa de Cefontes, las casi cinco hectáreas de este espacio, en el que habita un gran número de especies de aves, es un lugar para recomendable para un paseo romántico.

4. Muniellos (Cangas del Narcea)

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Si lo que busca es disfrutar de la naturaleza y los paisajes boscosos, no hay mejor ejemplo en Asturias que la Reserva Natural de Muniellos. Se trata del mayor robledal de España y uno de los mejor conservados del mundo. El bosque está bañado por varias corrientes de agua y cuenta con cuatro lagunas de origen glacial que dan vida también a los mitos y leyendas del lugar. Si bien es un lugar mágico para compartir en San Valentín hay que tener en cuenta que las visitas están restringidas a grupos de veinte personas cada día. Hay que reservar con antelación en la página web del Principado.

5. Tabayón del Mongayu (Parque Natural de Redes)

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No obstante, son muchas las posibilidades de Asturias para disfrutar de sus paisajes naturales, sus bosques y ríos. Otro ejemplo es el Parque Natural de Redes, que cuenta con recursos como el Tabayón del Mongayu. Con sus 60 metros de altura, es una de las cascadas más hermosas del Principado. A ella solo se puede llegar a pie, pero el viaje merece la pena. Hay una ruta señalizada desde el pueblo de Tarna que atraviesa un espectacular hayedo.

6. Mirador del Fitu (Arriondas)

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Pero no solo de paseos por el bosque viven las parejas, así que miremos a la montaña. Dejando a un lado las posibilidades de compartir deportes de riesgo en las cumbres asturianas y buscando solo un punto en el que disfrutar del paisaje, el Mirador del Fitu, en Arriondas, es una gran opción. En el corazón de la Sierra del Sueve, ofrece una amplia panorámica de los Picos de Europa y del mar Cantábrio. Además, la propia estructura del mirador llama la atención: una atalaya de hormigón que parece estar suspendida sobre el paisaje. Toda una experiencia para compartir.

7. Lagos de Covadonga

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Visita obligada a Asturias. Cualquier época del año es buena para disfrutar de la belleza de los lagos Enol y Ercina, siempre que el acceso no esté cerrado por la nieve. El único inconveniente que se puede encontrar es la afluencia de visitantes que se registra en temporada alta, cuando se pone en marcha un plan de transporte para evitar atascos y aglomeraciones de vehículos. No obstante, siempre es posible encontrar un rincón para disfrutar de la belleza y la paz del enclave más conocido de Asturias.

8. Meandros del Nora

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Los Meandros del Nora, entre Las Regueras y Oviedo, son uno de los atractivos naturales más desconocidos del Principado. Disfrutar de los marcados trazos que dibuja el río en su discurrir es fácil a través de una ruta de 12 kilómetros denominada de Los Lanceros. Parte de San Pedro de Nora y recorre la parte sur del concejo, lo que permite, no solo acercarse al mirador sobre el río, sino disfrutar de la etnografía del lugar.

9. Cuevas del Mar (Llanes)

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Si lo que se busca es sorprender con un paisaje costero, una recomendación es la playa llanisca de Cuevas del Mar. Se trata de un pequeño arenal protegido por grandes formaciones rocosas horadadas por el mar de tal manera que ha diseñado un bellísimo escenario de cuevas y túneles. Un lugar para disfrutar del tiempo al aire libre que exige, eso sí, estar pendiente de las mareas.

10. San Miguel de Lillo

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Lo difícil para disfrutar de un San Valentín en Asturias es elegir entre la multitud de posibilidades, entre las que se encuentra también la del turismo cultural. Y en este campo, el Prerrománico es imprescindible. San Miguel de Lillo es la referencia (junto a Santa María del Naranco) y su interés cultural e histórico se ve reforzado por el atractivo de su emplazamiento, que evoca a la Edad Media más mágica.