Las procesiones y oficios religiosos no son uno de los grandes reclamos de Asturias en Semana Santa. Quienes eligen el Principado para disfrutar de unos días de ocio en estas fechas lo hacen por el paisaje, la gastronomía y una agenda repleta de actividades, pero no por la espectacularidad de sus pasos. Décadas de ausencia en muchos casos, falta de promoción en otros explican que la Semana Santa del Principado  sea una gran desconocida para muchos. No obstante, en los últimos años, muchas de estas celebraciones han ganado adeptos que ayudan a dar a conocer la singularidad de la Pasión asturiana. Aquí le dejamos diez ejemplos.

1. Avilés

La Semana Santa de Avilés, declarada de Interés Turístico, es parada obligada. Su extensa programación, que se apodera del casco histórico de la ciudad durante toda una semana, está organizada por ocho cofradías que mantienen viva una tradición que se remonta a la Edad Media. Una de las procesiones más multitudinarias de la Pasión avilesina tiene lugar en Viernes Santo y es conocida por la característica forma de marchar de sus protagonistas, los cofrades de San Juan Evangelista. El ‘baile’ ágil y rápido de los ‘sanjuaninos’ portando la imagen del Apóstol (cada paso del pie izquierdo de los cofrades coincide con un golpe de tambor) y la espectacular reverencia que realizan al encontrarse con la Dolorosa es uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa de la villa y cada año concita mayor número de fieles y curiosos. El rito forma parte de la Procesión del Santo Entierro, que saldrá el viernes a las 17.30 horas de San Nicolás de Bari.

2. Oviedo

Desde el Domingo de Ramos al de Resurrección, el fervor religioso también se adueña del centro de Oviedo, cuya Semana Santa se está consolidando como uno de los grandes atractivos de la ciudad en esta época. El programa de procesiones y oficios es extenso, pero destacan citas como la ‘Madrugá’. A medianoche del Viernes Santo, los cofrades de la Hermandad de los Estudiantes sacan a hombros la imagen del Jesús de la Sentencia de la capilla del Edificio Histórico de la Universidad. Lo hacen de rodillas, para que la imagen, de más de dos toneladas de peso, pueda atravesar las puertas. La procesión, heredera de la tradición sevillana, llega hasta el Ayuntamiento, donde se lee la sentencia que condenó a Cristo a morir en la Cruz. Allí, los costaleros vuelven a hincar la rodilla para cruzar el pórtico del Consistorio, un gesto único en el norte de España que cada año despierta el interés de mayor número de devotos y curiosos.

3. Gijón

Los orígenes de la Semana Santa de Gijón se remontan al siglo XVII, pero décadas sin celebrarse dejaron a la ciudad fuera de la lista de destinos religiosos. A pesar de todo, el fervor no se olvidó y en el año 1995 la Cofradía del Santo Sepulcro, la Hermandad de la Santa Misericordia y la Hermandad de la Santa Vera Cruz recuperaron un programa de procesiones que se suceden durante toda la semana de Pasión. La que más fieles congrega es, sin duda, la de la Santo Entierro, con el monumental paso de la Piedad al Pie de la Cruz. La procesión más solemne de la Semana Santa gijonesa tiene lugar el Viernes Santo y comienza cuando las campanas de la iglesia de San Pedro marcan las 20 horas.

4. Villaviciosa

Tres siglos y medio de historia que se conmemoran este año avalan la Semana Santa de Villaviciosa, una de las más multitudinarias de Asturias. Y es que miles de personas arropan a los cofrades de Jesús Nazareno en su cadente paso por el casco histórico de la villa. Sobre todo el Viernes Santo, cuando se representa el Desenclavo, cuya intensidad dramática emociona a los miles de vecinos y foráneos que se congregan, si el tiempo lo permite, en la plaza de San Francisco. El Descendimiento de la Cruz de la majestuosa talla articulada comenzará este año a las 19.30 horas y contará con la asistencia de miembros de la Escuela de Música Tradicional de Percusión y Banda de Cornetas del Regimiento Príncipe número III, que escoltarán al Santo Sepulcro durante la procesión del Santo Entierro.

5. Luarca

El solemne traslado de la imagen del Buen Jesús Nazareno desde la capilla de La Atalaya a la iglesia parroquial nueve días antes de Jueves Santo abre la programación de la Semana Santa de Luarca, la de mayor devoción del Occidente de Asturias. La tradición se ha mantenido de forma ininterrumpida desde finales del siglo XVII y se mantiene gracias al compromiso de familias enteras. De hecho, en la espectacular procesión de Jueves Santo (21.30 horas), la imagen del Nazareno avanza precedida por cofrades que portan los crucifijos de las familias luarquesas. El lento ascenso hasta la capilla erigida sobre el acantilado se prolonga durante unas dos horas y lleva cada año a la Villa Blanca a miles de personas decididas a conocer una de las procesiones más antiguas del norte de España.

6. Villanueva de Oscos

Una historia mucho más corta, pero no menos intensa tiene la Semana Santa de Villanueva de Oscos, cuyo Vía Crucis Viviente fue declarado de Interés Turístico Regional en el año 2016. Se trata de una cuidada y ambientada representación de la Pasión según el Evangelio de San Marcos que sumerge al espectador en la época de Cristo. El Vía Crucis, que tiene lugar cada Jueves Santo, se desarrollará en el entorno del monasterio, en pleno centro de la localidad, a partir de las 19 horas y volverá a contar con la participación de decenas de vecinos de la comarca. Además, por tercer año consecutivo, se podrá disfrutar, desde las 17 horas, de una recreación histórica de época romana a cargo de la Guardia Pretoriana de Lugo y Percussio Praetoria, así como de un espectáculo de gladiadores.

7. Infiesto

El Vía Crucis Viviente de Infiesto es otra de las referencias de la Semana Santa asturiana. En la tarde del Jueves Santo, distintos espacios de la localidad se transforman para acoger la representación de las últimas horas de la vida de Cristo. La Última Cena y la Oración en el Huerto son las más destacadas. No obstante, lo que esperan cada año vecinos y visitantes es el Vía Crucis que se representa el Viernes Santo, a partir de las 18 horas. La caracterización  y el rigor con el que se escenifican la crucifixión  y muerte de Jesús han convertido a esta cita en una de las más destacadas de la región.

8. Luanco

Uno de los ritos más singulares de la Semana Santa del Principado tiene lugar el Domingo de Resurrección en la playa de La Ribera de Luanco. La ceremonia de La Venia, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, enlaza con la más arraigada tradición marinera de la villa gozoniega. Las imágenes de la Dolorosa y Cristo resucitado se encuentran y un abanderado les rinde su particular tributo ondeando con el pendón de la cofradía de pescadores. Según recoge el saber popular, si la bandera pasa la arena sin llegar a tocarla será un buen año de pesca. El tercer pase el pendón coincide con la retirada del manto negro de la Virgen y el estallido de voladores.

9. Piantón

Una tradición similar a la de Luanco se representa cada Domingo de Resurrección en el pequeño núcleo veigueño de Piantón, cuyas figuras articuladas son de las más antiguas de Asturias. Un pendón blanco y otro negro, que simbolizan la vida y la muerte, escenifican una singular batalla en la pintoresca plaza de la localidad. Tras el ‘bandeo’, un niño o niña, vestido de ángel, es izado bajo un arco de flores para retirar el manto negro a la Virgen. Su descubrimiento coincide con la liberación de un grupo de palomas que alzan el vuelo para celebrar la Pascua.

10. Besullo

Una de las tradiciones de Semana Santa más antiguas que se conservan en Asturias es la de la Fumaza de Besullo, en Cangas del Narcea. El Sábado Santo, antes de que llegue la medianoche, se enciende una hoguera cuyo fuego es bendecido por el párroco. Los asistentes a esta ceremonia de evidentes raíces paganas encienden una vela en el fuego y bailan a su alrededor. Durante esta noche, se degusta el ‘bocho’, un pan dulce que se elabora de forma artesanal en estas fechas cargadas de emotividad.