Ha sido criticado, denostado y criminalizado, pero el arte urbano ha conseguido hacerse un hueco y hoy es admirado por todo tipo de público. Hasta el punto de que las administraciones son promotoras de la creación de nuevos murales que embellecen y preservan distintos espacios, desde calles a instalaciones deportivas o complejos educativos. Algunas de esas obras son un ejemplo de cultura joven y urbana, pero otras tienen un carácter mucho más costumbrista. Aquí van diez ejemplos del arte urbano de Asturias.

1. Once murales del ‘Parees Festival’ iluminan Oviedo

Desde mediados de octubre, once nuevos murales decoran las medianeras de Oviedo. Se realizaron en el marco del primer ‘Parees Festival’, una iniciativa de la Fundación Municipal de Cultura que reunió en la capital asturiana a una veintena de artistas que han dejado su obra en los Jardines de la Rodriga, las calles Goya, Nava y Fernando Vela, la Ronda Sur y los túneles de Nicolás Soria y la avenida de Pando. Además de devolver la vida a espacios deteriorados, este certamen dio amparo a la selección del artista que se encargará de renovar el emblemático mural de Leopoldo Alas ‘Clarín’ que Florentino López y Antonio Lana crearon en la década de 1980. Su obra no puede ser restaurada, pero el dúo Twee Muizen (Cristina Barrientos y Denís Galocha), seleccionadas entre más de setenta candidaturas de 21 nacionalidades, realizarán su propia propuesta para la calle Santa Clara.

2. Nueva imagen para la Los Oficios (Avilés)

Uno de los últimos murales en inaugurarse en Asturias es el de la plaza de Los Oficios de Avilés. Destaca por su tamaño (cubre toda la fachada lateral de un edificio) y por el fondo blanco sobre el que el artista Damiel Muñoz ha representado edificios emblemáticos de la ciudad como la antigua plaza del pescado o el centro de empresas de la Curtidora o referencias a su historia y sus gentes como la cerámica o la navegación.

3. Encuentros en punta Lequerica (Gijón)

En Gijón, el punto de encuentro de los artistas urbanos ha sido durante varios años la punta Lequerica. Fue el lugar elegido por la Asociación Cultural Asociarte para desarrollar, en el marco de la Fiesta de la Sidra Natural, una iniciativa que en el año 2012 vistió de un vibrante rojo el espigón del dique de Santa Catalina. Sobre el fondo, elementos indentificativos de la ciudad. Dos años después, en el marco de la misma cita festiva, se suavizaron los colores dominantes y se dotó al enclave de nuevos motivos relacionados con el mar, más que acordes al lugar en el que se pueden disfrutar.

4. Villabona rinde tributo al tren (Llanera)

El colectivo ‘Paint Pression’ firma el colorido y divertido mural que decora el paso subterráneo existente junto a la estación de tren de Villabona. Lo que hace unos meses era un espacio dominado por el color gris del cemento, hoy brilla bajo una extensa paleta de colores que rememora la importancia del ferrocarril en la localidad. Y es que el mural, que será rematado en 2018, repasa la historia del ferrocarril, desde las máquinas de vapor a la alta velocidad. Es curioso que alguno de los trenes que desfilan por este espacio llevan dibujados sus propios grafitis.

5. Arte y deporte en Navia

Algunas de las creaciones más destacadas del Occidente de Asturias se encuentran en el entorno del campo de fútbol y el skatepark de El Pardo, en Navia. La inauguración de esa segunda dotación, en el año 2008, se celebró con una exhibición de grafitis en la que participaron reconocidos artistas de la región. Su trabajo perdura y se mantiene en buen estado de conservación, para disfrute de vecinos y visitantes. En la original composición, destaca, por su emotividad, el rostro de una criatura de intensa mirada.

6. Mieres conserva el arte urbano

Mieres es una de las villas asturianas en las que el arte urbano es cuestión de todos. Por eso, el Ayuntamiento sufragó este año la recuperación de algunas de las obras que desde hace años decoran sus calles. Así, por ejemplo, el Séptimo Crío (César Frey), acometió a principios de este 2017 las labores de restauración del retrato del rapero Tupac Shakur que pintó en 2004 en una de las paredes de los colegios Liceo Mierense y Aniceto Sela. La obra hoy luce nuevos elementos. Otro de sus trabajos más destacados es ‘El Feto’. Localizado en una de las calles más concurrida de Mieres, fue el primer grafiti ‘legal’ del concejo, realizado al amparo del proyecto ‘Mieres para vivir’.

7. El ‘Guaje’ decora Cabañaquinta (Aller)

Séptimo Crío es también autor de un mural que es todo un tributo a uno de los más destacados deportistas asturianos, David Villa. Su imagen, de 44 metros de ancho y cinco de alto, decora la pista polideportiva de Cabañaquinta. Esta obra de ‘El Guaje’ es un claro ejemplo de que este tipo de creaciones han ocupado su lugar en la vida cotidiana de los pueblos.

8. Europa deja su huella en Nava

Nava es otro de los rincones de Asturias en el que el impulso público al arte urbano ha permitido dar  una nueva identidad a espacios deteriorados. El mejor ejemplo es la plaza Najosa, que el año pasado se transformó, gracias a la financiación de un programa europeo de arte y juventud, en el estudio de trabajo de dieciocho jóvenes de distintos lugares de Europa, que dotaron de luz y color a un entorno antes dominado por el gris cemento.

9. Una iglesia que desborda color (Llanera)

Los participantes en ese programa que cubrieron de color la plaza naveta no solo trabajaron. Pudieron descubrir algunos de los secretos de Asturias y uno de ellos fue la iglesia skater de Llanera, una de las mayores expresiones de la región de arte urbano. El antiguo templo del polígono de Asipo fue redecorado por el santanderino Okuda San Miguel en 2015 y su trabajo transformó lo que una vez un lugar de culto en una referencia de la cultura juvenil del siglo XXI. Los intensos colores que cubren sus muros son su rasgo más característico.

10. Una sonrisa asturiana en Kiev (Ucrania)

En este mundo de intercambio de experiencias y multiculturalidad no solo los artistas europeos vienen a Asturias a mostrar su trabajo; algunos creadores del Principado buscan hacerse un hueco más allá de las fronteras nacionales y lo consiguen. Es el caso de Xav (Javier Robledo), que firma un precioso mural en una medianera de un edificio de 20 plantas en Kiev (Ucrania). Representa a un niño riendo, con una expresión que, con seguridad, despierta sonrisas a quien la contempla.