Asturias se viste de gala el 8 de septiembre. Es el día grande de La Santina, pero también el día en el que muchos pueblos del Principado homenajean a su patrona: el Acebo, el Avellano o el Carbayu son algunas de las citas señaladas en una jornada que no solo disfrutan los peregrinos y devotos. Los festejos tradicionales y la belleza de los santuarios en los que las tallas marianas aguardan su gran día son compartidos por cientos de vecinos y visitantes que no escapan al encanto de la historia, el arte y la cultura que los envuelve.

1. Santa Cueva de Covadonga (Cangas de Onís)

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Fervor religioso, arte e historia se funden en el conjunto monumental de Covadonga, el más visitado de Asturias. Además, como hogar de La Santina, cada 8 de septiembre es el epicentro de los actos religiosos e institucionales del Día de Asturias. Son varios los elementos que lo integran, entre los que destacan la Santa Cueva y la Basílica, destinos de peregrinación y devoción para los católicos. La gruta está excavada en la roca y la capilla de su interior fue erigida en la década de 1940. La actual imagen de la Virgen de Covadonga data del siglo XVI. Aquí se encuentra también el sepulcro del rey Pelayo. En cuanto a la majestuosa Basílica, de estilo neorrománico, fue erigida en el último tercio del siglo XIX. Se inauguró el sábado 7 de septiembre de 1901.

2. Virgen de La Cueva (Piloña)

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Otro santuario que cada año concita la devoción de centenares de fieles y despierta el interés y la curiosidad de miles de turistas es el de la Virgen de La Cueva, en Piloña. Y es que la pequeña capilla se erige junto a un río al abrigo de un saliente de roca caliza que le sirve de cubierta. Su construcción data del siglo XVI, si bien el origen legendario del santuario, que cuenta que el señor de la Torre de Lodeña encontró en la gruta la talla de la Virgen con la que había soñado, se remontan al siglo X. Histórico lugar de peregrinación, hoy cuenta también con una serie de servicios que hacen más cómoda la visita al santuario piloñés.

3. Virgen del Acebo (Cangas del Narcea)

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Dicen que el de Nuestra Señora del Acebo es el segundo santuario mariano que más peregrinos recibe en Asturias, solo por detrás del de Covadonga. De lo que no  hay duda es de que su ubicación, a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar, le confiere un atractivo especial. Se cree que existió una capilla anterior, pero la actual data del siglo XVI, época en la que se documentan por primera vez una de serie de milagros atribuidos a la Virgen del Acebo, a la que cientos de peregrinos y romeros veneran cada 8 de septiembre.

4. Virgen de Pastur (Illano)

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La de Pastur es una de esas aldeas despobladas de la montaña asturiana, pero su pequeño templo sigue siendo hoy en día uno de los principales focos de peregrinación del Occidente de Asturias. Y lo es dos veces al año: el 28 de agosto, día de San Agustín, y el 8 de septiembre, cuando se celebra Nuestra Señora de Pastur, a la que desde antaño se confían familia, salud y ganado por el gran número de milagros que se le atribuyen. Los fieles aún hoy honran a la patrona de Illano  con ofrendas y velas encendidas que depositan a sus pies. Esta costumbre parece ser el origen de un incendio registrado en la noche del 8 al 9 de septiembre de 2005 que dañó gran parte de la estructura. Su restauración permitió descubrir el suelo original de piedra, murales y ornamentos. A la entrada de la capilla se levanta el Monumental Tejo de Pastur, un árbol que algunos creen milenario y que ha sobrevivido al impacto de temporales como el que partió su tronco por la mitad en 2009.

5. Santa María de Lugás (Villaviciosa)

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Destacado ejemplo del románico asturiano, cuenta la tradición que la Virgen indicó el lugar para la  ubicación de este santuario después de varias jornadas en las que la construcción del templo que se llevaba a cabo por la mañana se deshacía por noche. A lo largo de los siglos, esta iglesia, que en algún tiempo fue un mayor foco de peregrinación que Covadonga, ha sido objeto de sucesivas mejoras, hasta que en el siglo XIX se acometieron algunas de las más destacadas, que le confirieron su apariencia actual, como la espadaña o la policromía de los retablos. Al igual que en Pastur, aún se conserva la costumbre de presentar ofrendas a Nuestra Señora de Lugás, a la que, en especial cada 8 de septiembre, se pide por la salud, la familia y la cabaña.

6. Virgen del Avellano (Allande)

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La adoración a la Virgen del Avellano en el concejo de Allande se remonta a época medieval, aunque no fue hasta mediados del siglo XVI cuando se construyó el actual santuario. En él que se conserva una talla mariana de unos cincuenta centímetros del siglo XIV que, según la leyenda, fue encontrada por unos pastores entre las ramas de un avellano. La trasladaron a la iglesia, pero la imagen regresaba al árbol, donde finalmente se construyó el templo. Esta historia se rememora cada 8 de septiembre, día grande de Pola de Allande. A mediodía, esta Santina sale de la ermita del Avellano y es trasladada en procesión hasta la iglesia, desde donde retorna al anochecer. El paso de ambas procesiones lo marcan el estallido de los voladores, pero es al entrar de nuevo en el santuario cuando atruena la gran Descarga del Avellano, una tradición que se remonta al siglo XVII.

7. Virgen del Carbayu (Langreo)

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En la tarde del 7 de septiembre cientos de personas participan cada año en la tradicional ofrenda floral a los canteros del pueblo de Pampiedra, el lugar del que salieron las piedras utilizadas para construir el venerado santuario de la Virgen del Carbayu. Así comienzan las fiestas de la patrona de Langreo, declaradas de Interés Turístico Regional, cuyos actos religiosos se celebran en este santuario erigido en el siglo XVIII en la parroquia de Ciaño. Como en el caso de otros santuarios marianos de Asturias, la leyenda cuenta que iba a ser erigido en otro lugar, pero un día sus constructores encontraron todos los materiales en otra ubicación y la Virgen, sobre un roble en el emplazamiento actual del templo, a donde el 8 de septiembre acostumbraban a peregrinar los penitentes.

8. Virgen de la Guía (Llanes)

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Llanes celebra cada 8 de septiembre una de sus fiestas grandes, pero es la noche del día anterior cuando tiene lugar uno de los actos más emocionantes: la procesión nocturna de la Virgen de la Guía. Cientos de mujeres ataviadas con mantilla y luciendo el nardo, la flor del bando, acompañan a la Virgen desde su santuario, una imponente construcción originaria del XVI en la que destacan dos torres almenadas, hasta la Basílica, desde donde regresará al día siguiente. Las descargas de voladores y los trajes y bailes tradicionales potencian el colorido y la belleza de esta fiesta cuyo origen está vinculado a la tradición marinera de la villa llanisca. Según la leyenda, unos pescadores que estaban faenando se vieron sorprendidos por una galerna y se encomendaron a la Virgen. Entonces vieron flotar una caja y la ataron a la barca. Apareció en ese momento una paloma que les guió a tierra. Al llegar, descubriendo que la caja contenía una talla de la Virgen. Fue depositada en la capilla de San Antón, pero la imagen apareció en el lugar en el que la paloma desapareció. Ahí está el santuario.

9. Nuestra Señora del Valle (Pravia)

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Cada 8 de septiembre, el pequeño santuario de Nuestra Señora del Valle acoge a cientos de personas con motivo del día grande de la patrona de Pravia. El templo actual, del siglo XVI, se levanta sobre otro fundado en el siglo XII por un noble local como agradecimiento a la Virgen tras un viaje a Tierra Santa. El santuario está presidido por una talla de la Virgen con el Niño realizada en terracota policromada por Juan Bautista Portigiani que, según algunos especialistas, es la mejor escultura sacra del Renacimiento que se conserva en Asturias.

10. Capilla de La Atalaya (Puerto de Vega)

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Otra de las villas marineras que el 8 de septiembre festeja a su patrona, la Virgen de la Atalaya, es Puerto de Vega. Los actos religiosos se desarrollan en una pequeña ermita de principios del siglo XVII que se levanta sobre el Cantábrico y desde la que se divisa la entrada al puerto. No obstante, uno de los actos más emotivos de las fiestas de Las Telayas tiene lugar el día 9 en la Cofradía de Pescadores. Tras la misa en la capilla y la procesión hasta la rula, se celebra la entrega del ramo, en la que el mayordomo saliente (un profesional de la mar de edad avanzada) entrega a su sucesor la talla medieval de la Virgen para que la atesore hasta el año siguiente.