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El desfiladero de los Beyos alberga un patrimonio cultural y arquitectónico que está prácticamente en el olvido. Se trata de los hórreos beyuscos, los más primitivos y menos evolucionados de Asturias. De aquella casi treintena de estas especiales construcciones que había en los años 80 se ha perdido un tercio. Y con la pérdida de estos hórreos se ha ido también un trocito de la esencia de Ponga. No es de extrañar entonces que los vecinos de este concejo iniciasen una incesante lucha por conservar lo que es suyo, su historia y la de sus antepasados.

Los hórreos beyuscos constituyen una variante peculiar del hórreo en Asturias, caracterizándose por su cubierta a dos aguas, la planta cuadrada o rectangular y una cámara cerrada con tablas horizontales, generalmente de pequeñas dimensiones, aunque hay ejemplares que presentan particularidades y excepciones a este modelo general. Los hay también que tienen cada pegoyo de una medida diferente.

No fue hasta el 2014 cuando el Principado tomó cartas en el asunto y consideró a los hórreos beyuscos Patrimonio Cultural de todos los asturianos. Entonces 17 construcciones etnográficas repartidas por las localidades de Viegu (7), Casielles (6) y San Ignaciu (4) pasaron a contar con una mayor protección por parte de la administración autonómica, poniendo fin así a una vieja demanda vecinal que pretendía frenar el acelerado deterioro que está sufriendo estas construcciones en los últimos años.

Octavio Hortal, oriundo de Biamón, lleva más de 30 años ‘peleando’ por estos hórreos «olvidados» que fueron no solo «simples graneros, sino el hogar de algunos recién casados». Que sean BIC es un avance, pero aún quedan muchos flecos por cortar. Hay muchos hórreos beyuscos que están en titularidad de nadie, bien porque no fueron devengados o porque no están registrados. Es por eso que Octavio y muchos otros ponguetos decidieron sumar fuerzas y crear una plataforma de apoyo con una clara finalidad: «que esas edificaciones pasen a ser titularidad del pueblo donde se encuentran, no de alguien en particular, sino del conjunto de habitantes».

Hace apenas tres meses, en diciembre del año pasado, el Principado volvió a pronunciarse sobre este tema. La Consejería de Educación y Cultura anunció una partida para restaurar cuatro hórreos beyuscos sitos en el concejo pongueto. Pero, ¿qué pasa con el resto? El paso del tiempo hace mella. Los lugareños aseguran que menos de una decena se encuentran en buen estado de conservación y por ello hacen un llamamiento para evitar la desaparición de estas simbólicas construcciones. «Que la administración tome el compromiso de dar ayudas a quien quiera restaurarlo, porque son historia, memoria y arquitectura de Asturias. Y un país que olvidó su pasado, no tiene futuro».

horrudeLorenzo-en-san-ignacioEs precisamente la copropiedad de estos inmuebles, tradicionalmente utilizados como graneros o almacenes y que suelen ser nombrados como el dueño originario, la que hace difícil acometer labores de rehabilitación, pues en muchos casos los dueños están incluso al otro lado del Atlántico.

Se considera que estas edificaciones son testimonio de la tipología dominante de graneros existentes en la región antes de la imposición del hórreo tipo asturiano de engüelgos, con cubierta a cuatro aguas y cámara con cureñes verticales. «Son más sencillos, sin corredores ni escudos en las puertas. Vamos, el hórreo del pobre», indica el experto Octavio Hortal. Y es que no adaptaban el terreno para construirlos sino que ocurría al revés.

La Comisión Etnográfica de Patrimonio Cultural presentará antes del verano un informe sobre la situación de los hórreos, paneras y cabazos en los catálogos urbanísticos municipales, para determinar, con la máxima precisión posible, cuántos cuentan con alguna protección y clarificar también su carácter de bien mueble o inmueble. El anuncio se llevó a cabo el mismo día en que la Junta rechazó la propuesta por IU para eliminar el pago del IBI de estos elementos arquitectónicos con la justificación de que se trata de una competencia estatal.