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254 incendios, la mayoría provocados, en un solo fin de semana, enciende alarmas y despliega mecanismos de prevención en unos meses especialmente problemáticos

Si bien en verano están «disponibles» y durante las vísperas de Navidad, «sin necesidad de tomar precauciones especiales»; es justo ahora cuando los medios de extinción de incendios del Principado de Asturias están «en estado de máxima alerta y desplegados»: no en vano en marzo se declararon hasta 254 incendios en la región, hasta que la lluvia les puso coto. En efecto, al contrario de lo que popularmente se cree (que el verano es la época de mayor peligro de incendios), era justo entonces cuando más probable era que Asturias volviese a arder, como en las Navidades de 2015.

El Plan de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales del Principado de Asturias (Infopa) establece que el lapso de tiempo comprendido entre el 1 de enero y el 15 de abril es el más propenso a sufrir incendios, por la peligrosa mezcla de «vegetación almacenada» tras el invierno, la posibilidad de ausencia de lluvias y los vientos terrales de componente sur. Es exactamente lo que ocurrió aquella semana, y lo que podría volver a ocurrir: el Principado, lo sabe.

 

Las cuatro «situaciones»

El ejemplo lo tenemos a principios de marzo. La conocida como situación 0 se activó de jueves, la primera de los cuatro grados de peligro de incendio: se produce cuando es posible extinguir los incendios con los medios habitualmente disponibles. En aquel momento  eran dieciocho fuegos en catorce concejos asturianos.

Al cabo de 36 horas ya eran 61 fuegos simultáneos, lo cual obligó a pasar la situación 1: esta implica la posibilidad de solicitar operativos especiales, que no surtieron el efecto previsto. Durante la noche, ya eran 254 fuegos de pequeña magnitud. Que cuatro días después, el domingo, empezase a llover permitió que, por la mañana, el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, desactivase el plan.

A pesar de que un año antes, en diciembre de 2015, se contabilizaron más de quinientos incendios, en esta ocasión se sumaron más simultáneos. Esto ha hecho sospechar al Principado que la «inmensa mayoría» eran intencionados, y por eso ha abierto investigaciones «incendio por incendio» para conocer la identidad de las «personas» tras estos actos. Con todo, la lluvia evitó males mayores. De no haber sido así, se habría saltado al nivel 2: fue lo que hubo que hacer aquel día de diciembre de 2015.

 

Arde Asturias

No se recuerda, en tiempos recientes, una secuencia de incendios tan voluminosa, virulenta y dañina como la que arrasó 14.000 hectáreas en las Navidades de 2015 en más de 50 concejos. Un año después, EL COMERCIO volvía a recorrer aquellas áreas, unos días antes de que, en el Parlamento regional, el consejero Martínez advirtiese que el 91% habían sido provocados.

La inmensa mayoría, contaba, buscaban la generación de zonas de pasto, seguidos en las causas por la eliminación de matorral y, tan solo de manera residual, provocar un incendio per se. Sea como fuere, el 19 de diciembre de 2015 fue necesario pasar de la situación 1 —esto es, medios propios con operativos especiales— a la situación 2. En las veintisiete ocasiones en que se ha activado el Infopa desde 2001, afirmaban sus responsables, nunca se había mantenido este nivel de alerta durante tantos días seguidos (18, hasta los primeros días de enero de 2016): era el peor incendio desde 1990.

La situación 2 implica que a la 1 se añaden medios excepcionales no asignados al plan, lo cual acabó por suponer aquellos días la participación de 1.340 efectivos, incluyendo a la Unidad Militar de Emergencias.

Y, en caso de que no hubiese sido bastante, el Principado habría tenido que recurrir a la situación 3, que es la prevista para combatir catástrofes forestales en las que esté en juego el «interés nacional». Pero, por fortuna, aquel día empezó a llover.