loboYa en 2015, el mismo día en que el Principado anunciaba una nueva normativa de gestión del lobo, aparecía un cánido muerto y colgado de una señal de tráfico en Lena. No era el primero, ni ha sido el último: los desencuentros han sido una constante entre ganaderos que reclaman un plan de gestión que proteja la cabaña (aunque han condenado este tipo de prácticas públicamente); los grupos ecologistas que abogan por la conservación de la especie; y la Consejería de Medio Ambiente, atrapada en el espinoso equilibrio entre ambas posturas.

El conflicto, como casi todos, también impregna el lenguaje y la manera en que se habla del lobo. No hay eufemismo, circunloquio o referencia casual. ¿Cómo hablamos del lobo?

«Matar» contra «extraer»

Hace pocas semanas, en su comparecencia en Oviedo, Asturias Ganadera vino a pedir el «cese o dimisión» de la consejera de Medio Rural, María José Álvarez, por los «incumplimientos» la legislación vigente sobre los cupos de caza de lobos. En su caso, y tal y como apareció publicado, la asociación no empleó el término «matar» o «controlar» sino, referido a la muerte del lobo, «extraer». Es un eufemismo, empleado para sortear verbos más fuertes o genéricos. También lo empleó Izquierda Unida en un texto, elaborado en febrero, en el cual señalaba a las «cuotas de extracción», en la línea del eufemismo empleado por la Consejería.

Ante esta afirmación, y la posterior petición de «amparo legal» para las cacerías, la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) emitió un comunicado y campaña en redes sociales en la que tachaba de «incalificables» las palabras de Izquierda Unida de Asturias. Llegados a ese punto, el área federal de animalistas de Izquierda Unida nacional se sumó a la petición de rectificación.

«Extinción» contra «extinción»

La asociación Asturias Ganadera suele incluir, en sus comparecencias y comunicados públicos, el término «extinción»… pero de la cabaña ganadera. Es la misma punta de lanza, «extinción», empleada como extremo por asociaciones ecologistas: en el acervo común, es un término que todos quieren conquistar, en tanto en cuanto implica una situación irreversible y sin remedio.

En el caso de Ecologistas en Acción —que incluye a la ganadería extensiva entre sus preocupaciones políticas—, el verbo respectivo a la muerte del lobo es «exterminar», como dejó escrito en un reciente comunicado para pedir la declaración del lobo como especie en peligro (justamente) de extinción en Jaén.

Con todo ASCEL utiliza en cambio el término legalmente previsto en Asturias, «especie amenazada», para pedir la inclusión del lobo ibérico en el catálogo que lleva ese nombre.

 

«Gestión» contra «control»

Llegados a este punto, irrumpen las ambigüedades: El Plan de Gestión del Lobo actualmente en vigor en Asturias emplea, en su propio nombre, la palabra «gestión», referida a las estrategias de «convivencia» entre ganadería y fauna salvaje: aquel difícil equilibrio, resumido en un solo término: «coexistencia».

Con todo, el pasado día 9, a las puertas de la manifestación que el 12 tendrá lugar en Madrid para reivindicar la «defensa del lobo», un informe del Parque de Picos anunciaba la muerte de 230 cabezas de ganado por ataques de lobos a lo largo de 2016, lo cual justificaría «medidas extraordinarias», en terminología administrativa. Pero ¿en qué consisten?

Es aquí donde interviene el concepto de «control poblacional» —esto es, muerte de ejemplares—, que viene reflejado en el citado Plan de Gestión. En el articulado relativo a los «métodos de extracción» es donde la Administración —visto que en Asturias el lobo no es especie cinegética— acumula un mayor número de eufemismos: el método principal será el «aguardo o rececho», esto es, «acechar a la pieza para disparar sobre ella», según definición de la Real Academia de la Lengua. Sobre esta base, y en caso de que no fuese suficiente, queda contemplado un «apoyo para alcanzar los cupos asignados a cada zona», esto es, «abatir ejemplares de lobo en las cacerías legalmente autorizadas de otras especies»; y, por último, la autorización excepcional del uso de armas por parte de la Guardería.

Es solo un frente más (el viernes 10 comenzaron las batidas de jabalíes en Quintes y Quintueles): la batalla por el lobo no solo se libra en los montes… También en las palabras.