---- «La Escuela de Arte Dramático forma actores que cuando salen no tienen dónde trabajar» | Asturmix

El intérprete Pablo Mare y dos integrantes de La Tejedora de Sueños, Gemma de Luis y Mayra Fernández, cuentan la odisea laboral a la que se enfrentan quienes se dedican a la escena en Asturias

Espectáculo de La Tejedora de Sueños

Espectáculo de La Tejedora de Sueños

«No nos pagan ensayos, pasamos meses enteros sin cobrar, cuando nos dan de alta en la Seguridad Social, los pocos que lo hacen, es por días. Así es imposible que coticemos un año seguido y que cobremos el paro». Contudente, Pablo Mare critica la precariedad que sufren los artistas. Este intérprete gijonés, nacido en 1989, lleva más de diez años dedicado a la escena, actuando dentro y fuera del Principado. Como la mayoría de sus compañeros de profesión, él también ha tenido que enfrentarse al desafío que supone formar parte del mundo de la interpretación. «El actor siempre vive en la incertidumbre total, al final solo te queda acostumbrarte y buscarte la vida en otras cosas. Las escuelas de arte dramático son las mejores escuelas de hostelería que hay en España. Esto va por etapas y tenemos que vivir de algo. En este mundo todo es fachada, son muy pocos los que logran vivir exclusivamente de la profesión», afirma.

La inestable situación se agrava en Asturias, donde la demanda de empleo supera con creces la oferta. «Aquí los actores tienen que trabajar en varias compañías y hacer el mayor número posible de espectáculos a la vez. Uno de aquí y otro de allí, al final es como vamos sobreviviendo, porque eso es lo que hacemos, sobrevivir», señala. Los actores son solo un eslabón más de una extensa cadena artística a la que la precariedad laboral sacude con fuerza. Mayra Fernández y Gemma de Luis, junto con Nacho Ortega, llevan más de diez años al frente de la compañía teatral La Tejedora de Sueños, recientemente ganadora del Premio Jovellanos a la Producción Escénica por su proyecto ‘Como ceniza blanca sobre una hoguera’. Ellos mismos son los que se encargan de administrar los proyectos que llevan a cabo. Un trabajo continuo de preproducción, elaboración de dossier, actualización de datos y venta de funciones que les mantiene la mayor parte del tiempo ocupadas. Aún así, también se ven afectadas por los parones artísticos. «Para nosotros es una autentica locura. Cada actor está en múltiples compañías y tampoco les podemos pedir plena disponibilidad por su situación. Coordinar todo es muy complicado », explicaba De Luis.

Un periodo de pausa en el que tanto el producto como los espectadores resultan ser los más afectados. «Lo ideal cuando apuestas por un proyecto es poder rodarlo mucho para que crezca. Eso en Asturias es muy complicado», asegura Fernández. «Estrenas y para entrar en el Circuito tienes que esperar igual unos meses, con lo cual, cuando empiezan a salir las funciones tienes que ponerlo en pie otra vez, no desde cero, pero sí volver a los ensayos y esos impasses sí que llegan a afectar al espectáculo», manifiesta.

Mayra, Nacho y Gemma, de La Tejedora

Mayra, Nacho y Gemma, de La Tejedora

 

Saturación de compañías

El Principado cuenta con una de las mejores Escuela Superior de Arte Dramática de España. Ubicada en la Universidad Laboral de Gijón, sus instalaciones la sitúan a la cabeza de los centros públicos de interpretación de todo el país. Un fuerte contraste con la realidad laboral que hay en la región. «Se está formando actores que cuando salen no tienen lugar donde trabajar. De mi generación y de las dos anteriores, solo dos tres hemos conseguido dedicarnos a esto. ¿Qué sentido tiene tener una escuela de arte dramático que forma todos los años a 12, 14 actores que salen si no tienes una industria?», se pregunta Mare. Gemma de Luis corrobora sus palabras: «La gente crea su propia compañía y estamos en un momento de saturación. Los chicos salen con mucha ilusión y proyectos y tienen que canalizarlos de alguna manera». Pocos recursos y muchos entre quienes repartirlos. El presupuesto que el gobierno del Principado destina para subvencionar los proyectos escénicos es insuficiente para solventar a tantas compañías. «Cada año hay dos o tres compañías nuevas que se presentan a subvenciones y no hay dinero para todas. Al final son muy pocas las que logran aguantar», añade Mare. Altas cifras de paro entre los artistas asturianos que se evidenciaron en el tercer Informe Sociolaboral de los Actores y Bailarines Españoles, realizado por la Fundación de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión, en 2016, donde se refleja que el Principado es la segunda región que menos trabajo ofrece, siendo la tasa de desempleo en el gremio superior al 60%.

Pablo Mare

Pablo Mare

«Falta un análisis de mercado porque esto es muy frustraste. A nosotros nos encantaría contratar a más actores y dar mucho trabajo, lo hacemos cuando tenemos la ocasión, pero no podemos ofrecer ni estabilidad ni exclusividad», lamenta Fernández. Todo apoyo por parte de los organismo gubernamentales es poco. «Está muy bien que se centren en eventos como Feten, en una semana tenemos los mejores espectáculos de España aquí, pero el Ayuntamiento de Gijón, la Fundación de Cultura y el Principado podrían incentivar más la visibilidad de los espectáculos asturianos para venderlos fuera, a otras comunidades, que es lo que les interesa. Que me paguen menos el bolo y promuevan que se interese por mi trabajo programadores de Castilla La Mancha, por ejemplo», proclama Mare.

Un frente común

El túnel por el que atraviesa el teatro, a nivel general, en Asturias se presenta oscuro, muy oscuro. Eso sí, deja entrever algo de luz a su final. «Esperemos que esto vaya a mejor, si pudimos sobrevivir a la crisis, ya todo lo que venga será bueno», comenta Mayra Fernández. «Un paso importante es que se han unido la dos asociaciones y eso ya es un paso. Ahora tenemos un frente común para pelear conjuntamente y algo adelantaremos de cara a la consejería».

Mientras tanto, saber administrar los recursos de la manera más productiva para afrontar los meses de menor actividad y una constante formación son las claves para mantenerse sobre las tablas. Ya lo dijo Macbeth en el siglo XVII: ‘El trabajo en que hallamos placer cura la pena que causa’. Quizás William Shakespeare pensó en quienes, cuatro siglos después, siguen dejándose la piel sobre las tablas de los escenarios.