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Publicaciones comprometidas, bromas de mal gusto y ataques que se han vuelto en su contra. Las redes sociales se han convertido en un altavoz para la clase política, que ha encontrado en Twitter y Facebook una canal más para llegar a su electorado. Sin embargo, no siempre aciertan con su uso. Estos son algunos de las meteduras de pata más sonadas protagonizados por políticos asturianos en las redes sociales.

Artemi Suárez es la última víctima de las redes sociales. El secretario del Conseyu de Mocedá del Principáu presentó este jueves su dimisión. El motivo no fue otro que un polémico comentario publicado unas horas antes en Facebook. «A lo mejor habría que abrirle la cabeza a unos cuantos de ellos y mandarlos directamente a la UCI de Cabueñes o al cementerio. Solo faltaría que ahora hicieran falta los GEO para cuidar el orden de Gijón los fines de semana…», escribió en referencia a los jóvenes que realizan botellón en el paseo de Begoña. Juventudes Socialistas de Asturias no tardó en denunciar el polémico mensaje, calificando sus palabras de «inaceptables».

La polémica salida de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE ha removido los cimientos del partido. La batalla para liderar la formación ha comenzado a librarse en un ambiente tenso que se ha trasladado a las redes sociales. La dirección de la FSA decidió a comienzos de marzo expulsar a dos militantes afines a Sánchez por publicar en Facebook comentarios injuriosos contra el presidente de la gestora y secretario general del partido en Asturias, Javier Fernández. Además, otros tres miembros de la formación fueron suspendidos de militancia entre quince y doce meses por este motivo.

El «tiro en la nuca»

El tiroteo durante el concierto del grupo de hard rock estadounidense Eagles of Death M en la sala Bataclán de París en noviembre de 2015 y en el que fueron asesinadas ochenta personas se saldó con la dimisión en Asturias de un concejal del PP en Peñamellera Baja. Martín Noriega Campillo aprovechó la coyuntura para cargar contra la política de fronteras abiertas para los refugiados sirios, que por aquel entonces accedían de forma masiva al territorio de la Unión Europea huyendo de la guerra en su país. «Qué hijos de puta!! Y todavía tendremos que acogerlos y respetarlos para que no digan que Europa no es solidaria y cosas de esas… Un puto tiro en la cabeza y fuera!!! Son todos iguales tarde o temprano la lían», rezaba la publicación que finalizaba con dos emoticonos de cara enfurecida y dos pistolas. Cuatro días después y ante la polémica suscitada en todo el país, presentó su dimisión.

«Santiago Carrillo ha muerto. No lo siento»

Un exceso de ‘sinceridad’ en Twitter llevó a Gerardo Robles, número quince en la candidatura de Foro Asturias al Ayuntamiento de Gijón en las elecciones municipales de 2011, a presentar su dimisión. El político, que ejercía como asesor de su formación en calidad de miembro del Consejo Sectorial de Consumo y de una comisión de trabajo de la Fundación Municipal de Cultura protagonizó una encendida polémica tras varias publicaciones en Twitter que asegura no sentir la muerte de Santiago Carrillo y reclamaba «tres días de fiesta nacional».

El polémico «coleccionista»

La campaña electoral de las elecciones municipales de mayo de 2015 supuso la entrada en el tablero político de nuevas fuerzas. Aunque su nombre figuraba en un puesto sin posibilidades reales de salir elegido, Agustín Pérez renunció a ser el número once en la candidatura de Ciudadanos al Ayuntamiento de Gijón tras salir a la luz su afición por las insignias y uniformes del ejército nazi. El entonces candidato de la formación naranja hacía gala en las redes sociales de una profusa compilación de materiales entre los que no faltaban cruces de hierro, insignias de un piloto de la Luftwaffe, la temible fuerza aérea del ejército de Adolf Hitler, y multitud de condecoraciones plagadas de esvásticas, yugos y flechas. Una extensa colección relacionada con el falangismo y el III Reich que, argumentó, tenían como objetivo último la publicación de un libro. «Un nazi compra réplicas para ponerse junto a sus camaradas y hacer el cafre. Nadie se gasta un dineral para hacerse el nazi recalcitrante», explicó entonces.

Le Pen y «amigos»

La batalla política se libra hoy en día también en internet. Jonás Fernández quiso aprovechar la coincidencia en el voto del Frente Nacional y Unidos Podemos a cuenta de la votación del tratado de libre comercio con Canadá (CETA) en la eurocámara para atacar a la formación que lidera Pablo Iglesias. «Como siempre… Le Pen y sus amigos votando lo mismo que Unidos Podemos. Un buen argumento para votar el CETA», escribió el político asturiano en su cuenta de Twitter. Su publicación no pasó desapercibida al resto de usuarios y terminó por desatar una oleada de críticas entre las que no faltó la respuesta de Tania González, portavoz de Podemos en el Parlamento Europeo. «Brillante argumento para vender nuestra soberanía a los poderosos. Por cierto, con RT de González Pons… La gran coalición», le reprochó la avilesina.

Almudena Ariza, «vulgar vocera»

Las redes sociales también han sido escenario de los desencuentros entre la clase política y los profesionales de la infromación. El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Carreño, José Ramón Fernández, protagonizó en marzo un sonado rifirrafe con la corresponsal de TVE en Washington, Almudena Ariza, a quien acuso de comportarse como una «vulgar vocera» y de utilizar su posición en la cadena pública para «hacer izquierdismo barato». La reportera eludió ahondar en la polémica y únicamente se limitó a reprochar la actitud del edil popular en plena polémica tras el comunicado de la Asociación de la Prensa de Madrid denunciando presiones de miembros de Podemos a los periodistas. Pese a recibir las críticas de parte de la comunidad, el político insistió en sus críticas y lamento el intento de la periodista por «demonizarme».