1. Belchite (Zaragoza)

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Belchite, escenario de una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil, es una de las imágenes de la desolación bélica. En lo que hoy son las ruinas del ‘pueblo viejo de Belchite’ perdieron la vida más de 5.000 personas en apenas dos semanas, un hecho histórico sobre el que se asientan mitos y leyendas. De hecho, los restos de este pueblo zaragozano, declarados Conjunto de Interés Cultural en 2002, son hoy atracción para quienes buscan fenómenos paranormales.

2. Estación de Canfrac (Huesca)

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Debía ser la primera imagen que los visitantes extranjeros tuvieran de España. De ahí la grandeza y esplendor de la estación de ferrocarril de Canfrac, una majestuosa infraestructura inaugurada en 1925 por Alfonso XIII y el entonces presidente de Francia, Doumergue. Concebida como unión entre dos pueblos, vivió su mejores momentos durante la Segunda Guerra Mundial. El descarrilamiento de un tren en 1970 que provocó el derrumbe del puente de L’Estanguet, lo que aisló la estación del tráfico internacional. Declarada Bien de Interés Cultural ha sido escenario de numerosos rodajes cinematográficos.

3. Fuerte de San Cristóbal (Navarra)

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El complicado acceso viario al Fuerte de San Cristóbal hace de esta antigua cárcel incrementa la impresión de aislamiento y desasosiego que suscita. El elevado número de muertos que se registró intramuros durante la Guerra Civil no hace sino acrecentar las sensaciones que provoca un lugar hoy tomado por la vegetación que forma parte de la historia por acoger una de las mayores fugas carcelarias de España. El 22 de mayo de 1938, movidos por el hambre y las condiciones infrahumanas en las que vivían, los presos se amotinaron: huyeron 795 y murieron 221. Tres cruzaron la frontera.

4. El preventorio de Aguas de Busot (Alicante)

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Una historia de esplendor que acabó inspirando un buen número de historias de fantasmas. Y es que el Preventorio de Aguas de Busot, en Alicante, se construyó como un hotel de lujo en el que la burguesía del siglo XIX pudiera ‘tomar las aguas’, cuyas propiedades se describían ya en crónicas romanas. Su dueño perdió la propiedad en una partida de cartas en 1930 y seis años después, el Estado lo adquirió para convertirlo en un hospital para tuberculosos. La mayoría de los enfermos fueron niños.

5. Torre Salvana (Barcelona)

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‘El castillo del Infierno’. Es el estremecedor sobrenombre de la Torre Salvana, una construcción defensiva erigida en el siglo X popularizada por los supuestos fenómenos paranormales que tienen lugar en su interior. Por eso, esta fortaleza románica que se encuentra a la entrada de la famosa Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, se ha convertido en un lugar de culto para los amantes del misterio.

6. Escó (Zaragoza)

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Es uno de los muchos pueblos españoles expropiados en la década de 1960 para construir embalses. En este caso, el de Yesa, que provocó la desaparición del núcleo de Escó. La leyenda rodea a esta población zaragozana, sobre la que se dice que aún conserva chimeneas humeantes.

7. A Paicega (Asturias)

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Fruto de la construcción de un embalse son también las ruinas de A Paicega, en el concejo asturiano de Pesoz. Pero no porque provocara su desaparición, sino porque este asentamiento se creó para albergar a los obreros que trabajaron en la construcción de la presa y embalse de Salime a principios del siglo XX. Entre los restos, todavía se reconocen algunas edificaciones, como la iglesia o el almacén, junto a los que se ha erigido un mirador desde el que se tiene una vista privilegiada del pantano. Si hay suerte y se abren las compuertas de la presa se pueden ver algunas ruinas de núcleos que quedaron anegados por la construcción.

8. El Canto de Pico (Madrid)

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Uno de los muchos inmuebles que Francisco Franco recibió como regalo fue el Canto de Pico, en Madrid. A la muerte del dictador, fue comprado por una empresa británica con idea de llevar a cabo una nueva inversión, pero nunca prosperó. Catalogado como Bien de Interés Cultural, ha sido pasto de varios incendios.

9. American Star (Fuerteventura)

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Ha sido durante años uno de los principales reclamos de Fuerteventura. Y es que parte de su magnífico casco se mantuvo erguida frente a la playa de Garcey recordando, por su estética y su simbolismo, al Titanic. El trasatlántico SS América (o American Star), utilizado para abastecer ejércitos durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a aguas españolas en la década de 1990, cuando encalló mientras era remolcado hacia Tailandia para ser convertido en un hotel flotante. No llegó a su destino, pero hasta 2007, cuando finalmente quedó sumergido, ha sido un gran atractivo turístico.

10. Aserradero de Ekay (Navarra)

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Es uno de los lugares con más historia de Navarra. No en vano, el aserradero de Ekay fue considerado una de los edificios industriales más destacados de la provincia durante todo el siglo XX. La empresa, que llegó a emplear a medio millar de personas, cerró en 1990 y hasta ahora, que el gobierno foral estudia un plan para recuperar el conjunto, está abandonado.