Camino de la Costa, Camino Primitivo. A cada paso que el peregrino da en Asturias se encuentra con historia, cultura, arte, tradición y naturaleza. Destacan grandes monumentos, como la Catedral de Oviedo y sus Santas Reliquias, y majestuosos paisajes como el de la franja litoral de la región. Sin embargo, hay muchos otros lugares, templos, tradiciones, mitos y leyendas que se ofrecen al caminante aunque no lo sepa. En los dos itinerarios. Aquí van algunos ejemplos.

 

1. Dinero americano para una iglesia de cine

niembro

La iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Barro- Niembru (Llanes) es una de las más singulares de Asturias. Y no tanto por su arquitectura como por el armonioso conjunto que forma con el cementerio, construido al borde de la ría. Con marea alta y luz propicia, el templo, del siglo XVIII, casi parece flotar sobre las aguas, lo que la ha convertido en escenario de varias películas y series de televisión, como ‘El abuelo’, de José Luis Garci. Pero más allá de su valor artístico, es una de las muchas construcciones erigidas en Asturias gracias al dinero de quienes emigraron a América en busca de prosperidad. Iglesias, escuelas, casas levantadas con apoyo de indianos salpican, sobre todo, el sendero de la Costa.

2. Un templo para el reposo del monarca

abamia

En Corao, en el concejo de Cangas de Onís, junto a un tejo centenario, se levanta Santa Eulalia de Abamia, una iglesia cuya construcción está relacionada con los fundamentos de Asturias. Existen restos del siglo VIII y la tradición, más o menos cuestionada por las excavaciones arqueológicas, cuanta que fue mandada construir por el mismo rey Pelayo para ser enterrado en ella. También reposarían en ella los restos de su esposa Gaudiosa antes de ser trasladados al Real Sito de Covadonga por orden de Alfonso X el Sabio. Hoy en Abamia se conservan los sepulcros vacíos. Una historia que bien merece detener el paso unos minutos.

 

3. La playa de las sirenas

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La playa de Beciella, en Caravia, es un arenal salvaje al que solo se puede acceder a pie. Pero no es su encanto natural (caracterizado por la abundancia de rocas) lo que la hace destacar en el Camino, sino las leyendas que la rodean. En esta playa desemboca el río de los Romeros, que hace referencia al paso de los peregrinos, y se cuenta que en su ribera se levantó una hospedería templaria. Además, el folclore popular habla de la presencia de sirenas en sus aguas que enamoraban a los pescadores y les invitaban a acercarse a la costa.

 

4. Un homenaje al agua

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Cuando el peregrino deja Oviedo con las miras puestas en Avilés, atraviesa el núcleo de Fitoria, donde destacan fuentes y lavaderos. De aquí manaba el agua de la que durante más de cuatro siglos se abastecieron los ovetenses y el rosario de construcciones para su aprovechamiento que aún hoy se conserva da muestra de la importancia del lugar. El valor histórico y patrimonial del enclave se ve acrecentado por la rehabilitación de muchas de estas fuentes y lavaderos.

 

5. Un cementerio musulmán único en el Norte

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Su historia es muy reciente en el Camino de la Costa, sin embargo bien merece una visita del peregrino. Y es que el Cementerio Musulmán de Barcia, en las inmediaciones de Luarca, es un camposanto único en el norte de España. Fue construido en 1937 para enterrar a los combatientes musulmanes que lucharon en las filas del ejército franquista y murieron durante las campañas de la Guerra Civil en Asturias. Protegido por una tapia de casi dos metros de altura que se conserva casi intacta, la entrada está enmarcada por un arco en forma de herradura y flanqueada por dos garitas. Hay  constancia de medio centenar de enterramientos de acuerdo al rito musulmán (de costado y mirando a La Meca), aunque algunas voces sugieren que podrían llegar a 200. En el interior de los muros, también se conservan la ruinas de una mezquita inconclusa que fue abandonada tras la batalla de El Escamplero, en la ofensiva de Oviedo.

 

6. El tramo desconocido de la ruta de la Costa

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Salvar la ría del Eo entre Asturias y Galicia en barca no era extraño entre los peregrinos de antaño; los de hoy, optan por cruzar a pie el puente de Los Santos. Ambas opciones comparten el dejar a un margen lo que sus defensores declaran como el trazado original del Camino: el tramo Vegadeo-Abres-Trabada-Lorenzá. Por lo que toca al Principado, ignorar ese recorrido impide disfrutar de entornos como el de la capital veigueña, dotada de un buen número de servicios como cabecera de comarca, y de enclaves de gran historia como Abres, donde, por ejemplo, se conserva la antigua Casa Rectoral.

 

7. Un puente cargado de historia

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Elegir el Camino Primitivo adentra al peregrino en los paisajes quizá más desconocidos de Asturias, a pesar de su importancia en la historia. Uno de esos escenarios es el del puente de Peñaflor, una magnífica construcción del siglo XI que ha sido testigo de innumerables batallas a lo largo de la historia.

 

8. Al abrigo de la historia escrita del Camino

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En la villa de Salas se respira historia. Lugar de nacimiento del fundador de la Universidad de Oviedo, Fernando Valdés-Salas, destaca el conjunto histórico-cultural que forman el palacio Valdés-Salas y la colegiata de Santa María la Mayor, ambos del siglo XVI. Esta riqueza se vio incrementada hace poco más de dos años con la donación, por parte del catedrático Jesús Menéndez Peláez, de más de 8.000 volúmenes que abordan la Edad Media y el Siglo de Oro desde distintos ámbitos del conocimiento y que dan vida a una biblioteca instalada en el palacio. A esto se suma una colección de mapas en facsímil de los siglo IX a XVI . Gestionado por la Fundación Valdés-Salas, es un espacio de “reposo activo” para el peregrino, que aquí dispone de todo lo necesario para adentrarse en la historia del Camino Primitivo.

 

9. Las joyas del templo

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La iglesia de San Pedro de Tineo esconde una gran riqueza: más de 60 piezas de imaginería sacra, una deslumbrante colección de orfebrería religiosa y más de 2.800 fondos bibliográficos que hablan del pasado y el presente del arte, la religión o concejo y, cómo no, del propio Camino. Figuras de peregrinos o del propio Apóstol muestran la vinculación de la villa con el itinerario jacobeo. Pero son muchas otras las joyas de la colección del Museo de Arte Sacro de Tineo, que abarca varios siglos: un ejemplar censurado de las ‘Obras de San Agustín’, impreso en Basilea en 1522, una llamativa escultura de San Benito de Palermo, de tez negra y con rizos, y una talla de San Bartolomé con dientes y orejas prominentes, son piezas que merecen el tiempo del peregrino.

 

10. Restos de la búsqueda del tesoro

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A lo largo de su trazado, el Camino Primitivo transcurre a lo largo de montes y montañas de gran belleza. Algunos de los paisajes más sobresalientes son los que se disfrutan desde el alto del puerto de El Palo, en el concejo de Allande. Durante su recorrido, se aprecian los vestigios de la combinación del ingenio humano y las fuerzas de la naturaleza. Un ejemplo es la Fana da Freita, nombre que recibe una de las marcas que dejó en la ladera del monte las técnicas romanas de extracción del oro, en torno al siglo II. La creación de galerías en el interior de la montaña y la canalización de agua caliente vertida desde grandes depósitos en altura provocaban el hundimiento del terreno, lo que facilitaba la extracción del mineral.