Playas, montañas, espacios naturales protegidos… Asturias cuenta con un sinfín de rincones que son verdaderas joyas y que cada vez atraen a más gente para conocerlos. Pero el Principado también alberga muchos otros tesoros y que nada tienen que envidiar a los anteriores. Estos son algunos ejemplos:

La cuevona de Cuevas del Agua

Rincones con mucho encanto en Asturias

Acceder a un pueblo a través de una cueva puede sonar a película, pero es realidad y está en Ribadesella. Lo cierto es que pocas localidades españolas  pueden presumir de tener un fenómeno natural excepcionalmente raro. Hablamos de Cuevas del Agua, una aldea de apenas medio centenar de habitantes a unos siete kilómetros de la capital del concejo a la que se llega atravesando un túnel, pero no un túnel cualquiera, sino una cueva natural (conocida como la cuevona) formada por el fluir durante miles de años de un pequeño riachuelo que discurre hoy paralelo a la carretera.

Os Teixois

Rincones con mucho encanto en Asturias

El concejo de Taramundi guarda en sus entrañas un tesoro del patrimonio preindustrial de la región. Se trata del conjunto etnográfico de Os Teixois. Casas, cabazos, hórreos y demás estructuras que juntos ofrecen a los visitantes un valioso conjunto de ingenios hidráulicos en su estado natural. Data del siglo XVIII y la restauración integral de este complejo se inició en 1989. Desde entonces se ha luchado por poner en valor la recuperación histórica vinculada al mundo de las manifacturas en Asturias. Los valores del poblado lograron su declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico. Para conocer este enclave se organizan visitas guiadas.

Lago Bricial

Rincones con mucho encanto en Asturias

Podría decirse que los Lagos de Covadonga son el escaparate de la Asturias más verde en la mayoría de las ocasiones. En pleno corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa el Enol y el Ercina resplandecen en cualquier época del año para el deleite de cualquiera. Pero los lagos no son dos, sino tres. Tras el monte Mosquital y a los pies del pico Bricial, se esconde la vega de ese mismo nombre. Un hayedo la rodea, y en épocas de tormenta o deshielo, se forma en ese mágico paraje una laguna que, en su día, también era permanente. El normal desarrollo geológico de la zona hizo que diferentes sumideros y fallas acabasen por ‘vaciarlo’, por lo que ahora el Bricial solo se forma en épocas de muchas lluvias o deshielo.

Ojo de Buey de Peña Mea

Rincones con mucho encanto en Asturias

Para los amantes de la montaña, visitar el Ojo del Buey es una parada obligatoria. A 1.557 kilómetros de altitud, desde lo alto de Peña Mea además del valle lavianés puede verse una especie de obra de arte de piedra tallada por la propia naturaleza. Se dibuja un arco al que se le conoce como Ojo de Buey porque se puede ver a través de él. Es un orificio de extraña perfección que parece haber sido practicado con un taladro descomunal por un gigante, pero que en realidad se debe a la acción erosiva sobre la roca caliza. Nada menos que 20 metros de diámetro tiene ese fascinante fenómeno, también conocido como el ‘Arcón’, que aumenta su interés con una gruta abierta a la izquierda.

Cementerio de Luarca

Rincones con mucho encanto en Asturias

Sito en un lugar privilegiado, el cementerio de Luarca es uno de los más bellos no solo de Asturias sino de España. Situado en la ladera izquierda del promontorio de La Atalaya, es una mezcla de paseo romántico y observatorio costero e incluso, con un poco de imaginación, cubierta de navío. El sabor marino de la sal se une al olor de los cercanos pinares, mientras abajo golpea incansable el oleaje contra los acantilados. Pero además, el camposanto luarquino, que ‘vive’ de espaldas al ajetreo del pueblo, guarda algunos otros contenidos que le hacen aún más interesante como ser la última morada de Premio Nobel Severo Ochoa.

Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores

Rincones con mucho encanto en Asturias

En la localidad llanisca de Barro se encuentra una iglesia de gran belleza que, aunque quizá no tenga ningún elemento arquitectónico que llame la atención en sí, su entorno la hace única. Ejemplo de ello es que ha sido tema de inspiración de famosos pintores y fotógrafos que la han dado a conocer en el mundo entero. Incluso los peregrinos del Camino de Santiago han encontrado en este templo un punto de parada en el recorrido. Erigida al borde de la ría, fue diseñada en 1788 por el arquitecto de José Bonaparte, Silvestre Pérez y Martínez, y costeada por los indianos de la zona, como Pedro de Cue García; fue finalizada, a excepción de la torre, en 1797 y se consagró el 14 de enero de 1804.

Senda del oro

Rincones con mucho encanto en Asturias

Encontrar tesoros dorados, pero no metafóricamente sino de verdad, era no solo posible sino frecuente en algunos rincones asturianos desde la cultura castreña. De hecho, los romanos ya explotaron la riqueza de tierras como Navelgas a través de minas. Hoy se puede recorrer toda la zona del valle del oro parando en pueblos donde se mezclan palacios, casonas, hórreos y templos: Tineo, Tuña, Pola de Allande, La Puela, San Martín de Beduledo o Montefurado son algunos de ellos. Además, en puntos como la Ruta de la Huella del Oro encontraréis antiguas minas de oro que merecen una buena excursión.