Es el lugar donde ocurre todo. Si internet es algo indispensable para el ser humano moderno, podría decirse que Youtube ha sido uno de los motores principales de su enorme crecimiento. Nada tienen que ver esos primeros vídeos que se colgaron hace doce años en la plataforma con el panorama que se dibuja hoy entre ‘influencers’, canales y seguidores. Para que te hagas una idea, tiene más de mil millones de usuarios (equivaldría a un tercio de todos los usuarios de internet) y cada día se ven cientos de millones de horas de vídeos.

Empezando por su cometido original, el de un lugar donde usuarios anónimos comparten vídeos, Youtube, doce años después, ha sacado a muchos de ellos del anonimato, y la voluntad de compartir grabaciones se ha convertido en una actividad económica de alta remuneración. La compañía paga hoy un porcentaje a los propietarios de un canal en Youtube en función de las visitas que genera y es por eso que ‘sus hijos’, los youtubers, dedicados cada uno a lo suyo -desde monólogos, tutoriales de belleza o videojuegos comentados-, han creado una nueva televisión proyectada desde el ordenador o la tablet. Como rascarse, una vez se empieza con una búsqueda, el usuario puede pasarse horas frente al ordenador de vídeo en vídeo.

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Son los nuevos famosos, crean tendencia y se han convertido en los gurús 2.0 de los jóvenes. Teniendo en cuenta que Youtube es la tercera página más visitada a nivel mundial, en el último lustro se han multiplicado los canales y han sido muchas las personas que se han lanzado a la aventura, hasta la hija de Zapatero se atrevió con todo. Aunque lo complicado no es subir un vídeo sino mantenerse, tener visitas a diario, ser constante y que lo sea, sobre todo, el público.

Ejemplo de ello y con sello asturiano es RicharBetaCode https://www.youtube.com/user/richar1979BetaCode. Ese es el usuario tras el que se esconde Ricardo López, un lenense que dejó su trabajo de soldador para hacer de su hobby su verdadera profesión. Y no le va nada mal. De hecho, roza los 700.000 seguidores en su canal. Los vídeos que cuelga son sobre videojuegos, normalmente ‘let’s plays’, que traducido al castellano, son vídeos en los que se puede ver cómo vive de principio a fin determinados juegos. Él, como la mayoría, comenzó siendo un mero espectador, un consumidor como cualquier otro que pasa las horas muertas enganchado al ingente material que te ofrece Youtube. “Veía a youtubers como SeaNanners o Tejbz y me llamaba mucho la atención la posibilidad de ver a alguien jugar y sentir que estás con un amigo. En ese entonces apenas había algo así en español, la comunidad más grande era la americana… Así que me pregunté, ¿por qué no? “, explica. Cuando el fenómeno se fue haciendo popular en España “éramos muy pocos y casi todos encontramos un hueco”.

Y se volcó en ello. Con un horario casi de oficina, Richar dedica ente seis y ocho horas el día a cuidar su canal. ” Es mi gran pasion, y se me pasa el tiempo volando sin darme cuenta”. Quizá esa sea la clave de que el público te sea fiel, el esfuerzo, aunque para López “no hay ninguna fórmula o receta para llegar a un número de suscriptores determinado. Si lo hubiera, todo el mundo estaría ahí. Lo único que puedo decir es que ayuda disfrutar de lo que uno hace, ser original y muy constante”.

La plataforma de vídeos es además una red social donde creadores y público se relacionan a través de los comentarios y el público pide lo que quiere ver, aunque solo un mínimo porcentaje interactúa.

Entrar en Youtube es fácil, basta con seguir varios pasos y ya tienes tu cuenta. “Sí, cualquiera puede ponerse delante de una cámara o crear contenido en vídeo. Eso hace que independientemente de cómo seas y qué busques, siempre vayas a encontrar algo afín a tus gustos y tus necesidades en la plataforma”. Como consejo a quienes están empezando en este mundillo, Richar piensa que es fundamental hacer las cosas por uno mismo, no por “tener un número concreto de suscriptores, porque cuando uno empieza es complicado crecer y acaba frustrando a mucha gente. Solo disfruta con lo que haces y llegarás a la meta”.

En Asturias hay afición. RicharBetaCode afirma que hoy día los videojuegos tienen un papel importante como un elemento artístico y cultural más, “al nivel del cine o las series de televisión. Poco a poco, se está dignificando nuestra visión de los videojuegos, y también de las personas que los juegan”. La viralidad ayuda a que un vídeo pueda recorrer todo el mundo. Y es que, en diciembre, por ejemplo, recibió la friolera de 6 millones de visitas. “Una gran parte de España, pero muy de cerca están los países de habla hispana, que siempre apoyan mucho”.

Es un arma potente de la libertad de expresión y el derecho a la información. Aunque no todo vale. El control de los contenidos es una parte fundamental para que se pongan ciertos límites y nadie se pase de la raya. Hace algunas semanas saltaba la polémica de un joven youtuber que se había grabado dándole galletas rellenas de pasta de dientes a un sintecho. Había aceptado la propuesta de un internauta y lo que supuestamente iba a ser una gracia en internet acabó volviéndose en su contra. Este caso sumado al del ‘caranchoa’ son el ejemplo de que lo que haces tiene consecuencias. Y más si lo cuelgas en internet donde en todo momento hay millones de ojos mirando.

“Creo que en la vida hay que ser responsable, más aún cuando eres un modelo para muchas personas, pero no exclusivamente en esos casos. Creo que los youtubers deben tomar con responsabilidad su afición, entendiendo hasta qué punto influyen en las personas. Pero también se puede ver la cara positiva a esa influencia. Precisamente porque llegamos a mucha gente, podemos llevar al público mensajes positivos de integración, visibilizar realidades marginadas y exportar nuestras propias experiencias cuando estas son enriquecedoras”.

El gancho que tienen los ‘youtubers’ entre los millenials es tal que las marcas se han decidido ya a contratar a estos hachas del vídeo. Tienen más ‘engagement’ que incluso estrellas de cine o deportistas de élite.

Pero no tiene la misma profundidad de calado quien tiene 500 seguidores en su perfil que otro que cuenta con 680.000, como Richar. “Creo que la diferencia está en la propia identidad de quien lo hace. Al final, la gente te sigue porque conecta contigo y le caes bien. No creo que tenga nada especial que me haga destacar o me haga mejor que el resto. Simplemente soy yo mismo. Me gusta probar todo tipo de juegos, en todo tipo de plataformas y formatos. Aunque debo reconocer mi predilección por la ciencia ficción y los survival horror. También me gustan los juegos con argumentos emocionantes, los que tienen un contenido bien pensado y una narrativa trabajada. Prefiero contenido a jugabilidad”, indica este experto youtuber.

Por cada mil visualizaciones de un vídeo el youtuber recibe una cantidad variable que dependerá del tipo de contenido y de la inversión publicitaria. Los canales de videojuegos suelen ser los peor pagados porque hay muchos,  los de belleza, en cambio, están mejor remunerados. Además no todos los vídeos tienen anuncios, a veces la cobertura llega al 80%, otras al 50% o al 30%, porque la publicidad es estacional.

Las siguientes generaciones han ido añadiendo temas y han alumbrado a los booktubers, que comentan libros (muchos de ellos lecturas obligatorias en el colegio), los que hacen series y sketches, y los versionadores de canciones y series. Lo que parece estar claro es que Youtube tiene mucho presente y futuro. La plataforma adora mimar a sus usuarios y aplica cambios que se adaptan a las tendencias y necesidades actuales de los internautas. Se trata de innovaciones que pretenden seguir el camino y la popularidad que la red social ha logrado hasta el momento y seguir siendo el líder del mercado.